Impertinencias relacionadas con el pensamiento políticamente correcto de periodistas y políticos de las Islas Canarias



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10 de septiembre de 2013

Invertir 19 millones en Canarias

Publicaba ayer el periódico El Economista algo que deja muy mal parada a esta comunidad autónoma, lo que no constituye novedad alguna puesto que hacemos méritos suficientes para ello. Explica ese diario económico que Mercadona invertirá 19 millones de euros en dos supermercados en Lanzarote tras 10 años de espera. Luego vendrá Paulino Rivero a decir que quiere impulsar una mayor agilidad burocrática para que la administración no entorpezca nuevas inversiones de las que estamos huérfanos. Pero pensemos un poco más allá; Mercadona es una empresa instalada en casi toda España, que ofrece unos precios bajos por productos alimenticios que son muy apreciados por sus clientes, así lo demuestran sus formidables cifras de negocio, máxime en esta época de crisis. Su actividad no tiene apenas impacto ambiental, no es insalubre, ni ruidosa ni molesta. Su personal está satisfecho y su convenio laboral es la envidia de mucha gente, no solo de quiénes no tienen trabajo. Salarios por encima de la media, descanso en festivo y otros beneficios que han hecho de la compañía una de las más apreciadas del país. Así que sus clientes se benefician de los precios bajos, sus proveedores tienen a quién venderle, su trabajadores están satisfechos... 

Fijan su objetivo en una isla que hasta ese momento se caracteriza por unos precios de la compra extraordinariamente elevados y unos productores locales que se benefician de numerosas ayudas europeas que le son dadas para que hagan lo contrario de lo que vienen haciendo, esto es, reducir la factura que tienen que pagar los conejeros por la alimentación. Cabe preguntarse qué demonios puede pasar para que un empresario tarde 10 años (6 de crisis brutal) para poder invertir en Canarias 19 millones de euros. La respuesta es tan sencilla como inquietante. Por un lado, una legislación dañina que obliga a cuidar mucho las dimensiones de los nuevos supermercados, porque pasada cierta cantidad de metros cuadrados de superficie de venta la licencia específica se tiene que solicitar al Gobierno Regional y comenzar un calvario burocrático que parece no terminar nunca. Esa cantidad es arbitraria y establece qué administración otorga qué licencia, por más que al final debas lidiar con todas para una cosa y la contraria, o la misma pedida por duplicado, tal es el disparate en que se ha convertido toda la normativa regional. Todo esto en tiempos de la directiva Bolkenstein.


Lidl pudo entrar en su momento por una sentencia judicial; Mercadona lo hace ahora agotando los plazos que la administración le ha ido imponiendo para permitirle abrir. La misma administración que ha venido velando por los intereses de empresarios ineficientes que viven de las subvenciones que han ido consiguiendo unos políticos solícitos con los menos competitivos y no hay que ser muy malpensado para entender qué clases de motivaciones puede haber detrás, con aquellos sujetos recurriendo al poder político puesto que son incapaces de confiar en sus habilidades empresariales. A nadie se le escapa que según la elección del establecimiento de compra, se puede ahorrar una familia de cuatro miembros hasta 2.000 euros al año. Multipliquen esa cantidad por los 10 años que le ha costado a Mercadona entrar en Lanzarote y tendrán bien claro el efecto carísimo de la intervención política en Canarias. 20.000 € de renta familiar que habrían podido tener usos distintos al único que permitió el gobierno en su ceguera intencionada. Y sí, esa es también una deuda que tiene el Gobierno con los ciudadanos y que, de igual modo, es impagable

5 de abril de 2011

HOMENAJES CUESTIONABLES - Impertinencias liberales de Antonio Salazar - ABC 5/4/2011

Hace unas semanas, la multinacional LIDL celebró con un pequeño acto su primer aniversario entre nosotros. Convocó a los medios de comunicación y con gran sencillez mostró su satisfacción por los resultados obtenidos. No había ningún político en el convite, quizás porque en unión de otros empresarios y durante siete años bloquearon la posibilidad de implantación de estos populares supermercados de precios bajos que han contribuido a abaratar la cesta de la compra en un 22 por ciento y que solo consiguieron la licencia por resolución judicial, meses antes de que una directiva europea les diese carta libre para instalarse. Un claro ejemplo de conspiración contra el interés general por parte de sectores fuertemente organizados y apoyados por los gobiernos frente a una desarmada sociedad civil. El cuento de siempre con el resultado de siempre: cuando los consumidores han podido elegir lo han hecho ahorrándose 30 millones de euros al beneficiarse de la única política que contribuye a abaratar los precios: el libre mercado.

No había políticos y tal cosa constituye una excepción muy saludable. Quizás sea porque no tenemos una aristocracia, artistas o sucedáneos que mostrar en revistas de ringorrango y por eso las que existen en las Islas, fuertemente primadas con dinero público, se dedican a llenar sus ociosas páginas con actos a los que asiste nuestra particular y cara jet set: los políticos. A lo mejor eso explica por qué no hay inauguración de una actividad privada que se precie a la que no inviten a la estrella política del momento, quien pronunciará un discurso vacío y repetido.

Lo anterior envía un mensaje perverso a la sociedad que aspira a iniciar alguna actividad empresarial y que se encuentra con millones —me temo que en sentido literal y no metafórico— de trabas administrativas y burocráticas que le complican sacar adelante su proyecto, haciendo entender que sería más sencillo en caso de conocer a alguien con cierto poder en el lugar adecuado. Por eso no es aconsejable que siempre que alguien inaugure un negocio lo llene de personalidades políticas, como tampoco lo parece que Ashotel, la patronal hotelera de Tenerife, valorase las posibles interpretaciones que se puedan hacer de su anunciado homenaje en plena precampaña electoral a José Manuel Bermúdez, justificado en su «contribución al desarrollo del sector turístico de Tenerife», algo que no debería sorprender pues ha sido el ¡¡¡¡consejero de Turismo del Cabildo de Tenerife!!!! No es extraño que en el recientemente celebrado encuentro de empresarios americanos con intereses en África hubiese una mesa de trabajo sobre cooperación pública-privada, algo en lo que somos verdaderos expertos por más que eso no sea siempre positivo y sí arroje interrogantes inquietantes.