Impertinencias relacionadas con el pensamiento políticamente correcto de periodistas y políticos de las Islas Canarias



19 de diciembre de 2013

¡¡¡¡Trenes!!!!

Comentario en el programa La Gaveta del día 18 de Diciembre de 2013

Si usted, paciente oyente de la Gaveta, aun mantiene dudas sobre la naturaleza de nuestros problemas y todavía objeta cuando oye críticas sobre esos parásitos que conforman la clase política que padecemos en las islas, pensando que de sus manos deben venir las soluciones cuando no son más que parte esencial de nuestros males, hoy para usted tengo un ejemplo de libro. Se llama María del Carmen Rosario Godoy, y es la consejera de Transporte y Vivienda del Cabildo de Gran Canaria. La criatura ha tenido a bien anunciar que llevan gastados 24 millones de euros en proyectos para trenes a pesar de que no constituyen ninguna prioridad ni para la corporación ni para los ciudadanos. Es cierto que llega a esa conclusión cuando advierte que no hay inversores dispuestos a acometer la broma, que se irá, sin desvío presupuestario, por encima de los 1.500 millones de euros. Luego, ya se sabe. 

Lo mejor de la señora son sus explicaciones. No es una prioridad pero como 'el dinero viene de Madrid con carácter finalista si no es usado para lo que se concede hay que devolverlo, así que hacemos los estudios y damos empleo a tantos ingenieros y arquitectos que se encuentran en una complicada situación en este momento'.¡ Enternecedor! No se hará el tren por inviable pero lo que sí es cierto que ya se han pulido 24 millones de euros para empezar a hablar en algo inútil. Esto constituye por sí solo un escándalo, emparentados con otros casos similares y que muestran bien a las claras los efectos de incentivos perversos de los que se ha llenado la administración, donde lo único claro es que estas sanguijuelas gastan lo que nos quitan por la vía de la fuerza, en tal proporción que habría que hilar muy fino para no considerar los impuestos brutales que padecemos como trabajos forzados. No se le pasa por la cabeza devolver el dinero y dar carpetazo al asunto, que es lo que aconsejaría el sentido común y agradecía nuestra cartera, sino tira para adelante quitándonos nuestros dineros para dárselos a un grupo de posibles votantes que lo pasan mal, los arquitectos e ingenieros. ¿Son tan torpes como parecen o son sencillamente personajes insensibles a lo que pasa a su alrededor? Pueden ser las dos cosas. 

Este asunto de incentivos perversos pone sobre la mesa otro debate no menos inquietante. Esa austeridad imposible pero que algunos ven en todos los lados. Se ve que las garrapatas que nos gobiernan no pueden dejar de gastar por su enorme adicción a la deuda que pagamos los sufridos contribuyentes. Si no pueden dejar de gastar, la austeridad no es más que una milonga y, en ocasiones, una provocación porque no se ha trata de quitar médicos en nombre del ahorro, sino rebajar el gasto político que es el que siguen dejando intacto, así nos hundamos en la más absoluta miseria. Ayer se volvió a hablar de austeridad en el Parlamento de Canarias, debatiendo sobre el presupuesto del año 2014, que sube aumentando el endeudamiento que no son más que impuestos a futuro. Pero lo sustantivo del tema es que Canarias tendrá para el año próximo un presupuesto muy parecido al que manejó en el año 2007, el último de expansión del gasto y el Gobierno consume aproximadamente el 16% del total del PIB canario, lo mismo que entonces. Y por ponerlo en contexto, Andalucía se come el 21%, Cataluña el 13% y la comunidad autónoma de Madrid el 8,7%. Es decir, permitimos que estos politicastros de medio pelo se conviertan en actores de primer nivel de nuestra economía, con un peso muy importante pese a su tradicional torpeza y falta de acierto. 


Aquí nadie rebaja el peso e importancia de la administración y la ley de reforma que anda por el Senado camino del Congreso no resolverá ninguno de los problemas, más allá de que algunos presidentes de Cabildo o alcaldes deban bajar sus salarios. Lo realmente revolucionario habría sido eliminar administraciones sobrantes y dejar en manos públicas aquellos estrictos asuntos que no puedan hacer a día de hoy la iniciativa privada, con una norma que permitiera la retirada política en cuanto los empresarios pudiesen tomar el relevo. Pero son muchos los incentivos que existen para que eso no pase, miles de empleos de recompensa a repartir entre militantes de partido, familiares, amigos y queridas o queridos, todos en busca de la visa para un sueño en que han convertido la administración. Lo triste del asunto es que otros países redujeron considerablemente sus burocracias en plena crisis, con el Reino Unido pasando de 1.500 ayuntamientos a 340 para una población de 61 millones y medio de habitantes. Alemania tenía 25 mil ayuntamientos y ahora apenas llegan a 8.400, con 82 millones de habitantes. Bélgica pasó de 2.359 a 596 ayuntamientos y Grecia, la quebrada Grecia, de 1.034 a 355. En España, antes de esta triple burbuja que hemos sufrido en forma de tsunami, la financiera, la inmobiliaria y la administrativa, empezamos con 8.112 ayuntamientos y saldremos con 8.111, pues se produjo la única fusión de dos municipios gallegos, Cesuras y Oza dos ríos. Por cierto, la primera decisión que toma el alcalde es colocarse un sueldo de 2.800 euros netos, tres veces lo que percibía hasta esa fecha. Cuando le contaron a María Antonieta que el pueblo se estaba revolucionando porque no tenían pan para comer, ella respondió que comieran pasteles, en una frase inmortal que muestra bien a las claras hasta qué punto las prebendas del poder nublan el juicio de los responsables públicos. Sabemos cómo terminó la gracieta de Maria Antonieta. A nuestra historia la falta el punto final pero no podemos dejar que lo escriban estos pedazos de alcornoques que hemos colocado en las principales instituciones del país. 

9 de diciembre de 2013

¡A por ellos!

Ha publicado el periódico ABC este fin de semana que Coalición Canaria ha iniciado una campaña en contra de la compañía Binter por su monopolio en el mercado aéreo interinsular. No son pocos los medios que tiene el gobierno a su alcance cuando decide ir a por alguien, bien sea una empresa o un particular, como bien sabe la propia Binter, la refinería de Cepsa o el grupo de comunicación El Día. Al poder le gusta la gente obediente, las empresas sumisas y que no generen problemas. Y si esto no ocurre, comienza una voraz persecución que casi nunca termina bien para los damnificados. El poder omnímodo del que gozan nuestros gobernantes, sin apenas límites y secundados por una sociedad que se traga cualquier propaganda que les señale el enemigo a odiar, por lo general una empresa monopólica, o una cuya actividad pueda provocar externalidades o una que se dedique sistemáticamente a criticar a un gobierno, que previamente se arroga una supremacía moral al proclamar que ellos representan el bien común y la crítica que se hace es bastarda, mal intencionada o contraria a ese ideal armónico que pretenden hacernos pasar por óptimo un gobierno de Rivero como si fuésemos una masa aborregada en la que todos nos hemos convertido en clones de Barragán o Marrero. 

No es conveniente descartar que consigan algunos de estos objetivos. La refinería de Cepsa está cada vez más cerca de irse, pero no de Santa Cruz, sino de la isla en un ejercicio de irresponsabilidad que tiene nombre y apellidos y cuyas consecuencias no serán solo económicas, sino de imagen exterior al mandar una señal clara sobre el respeto que aquí se reconoce a la propiedad privada, pues eso y no otra cosa es lo que está en juego. Una refinería que se irá, terrenos que quedarán liberados y sobre ellos caerán los de siempre, como si no tuviésemos pruebas claras hasta la fecha de su insaciable apetito urbanístico por razones claramente definidas. 

Binter Canarias es la empresa a cobrarse en estos momentos por diversos motivos muy llamativos. Contrariamente a lo que cuenta el Gobierno, no es su carácter monopólico lo que irrita a los nacionalistas sino lo respondona que ha salido. Primero, al observar las trampas presuntas que se cometían por parte de un operador íntimamente vinculado con el presidente Rivero, presentaron una denuncia para que se investigase si era correcto su proceder. Esto trajo consigo la apertura de expedientes, la paralización del cobro de subvenciones y una penalización al conjunto de los canarios en forma de exigencia del certificado de residencia para viajar (y la cerrazón absurda de la ministra Pastor). Todo por el comportamiento irresponsable del empresario de cabecera de Rivero, el ínclito Miguel Concepción. Islas Arways está fuera de mercado, no por las prácticas de Binter, sino por la impericia de quienes creen que se pueden y deben hacer negocios a la sombra del poder, siendo señalados para recibir subvenciones de toda naturaleza- las administraciones regalaban el dinero para promoción turística, esa fenomenal engañifa con la que se excusa todo- y que encima deciden usar de forma artera las subvenciones. 

Por si fuera poco, si Binter Canarias es un monopolio se puede deber a varias razones. Por ejemplo, que sea como consecuencia de un servicio que los canarios valoramos y premiamos. Esto es, puede que no sea un problema y que ese monopolio le haya sido otorgado por nosotros, los clientes. Para saber si esto es así, el mercado debería estar lo suficientemente abierto para que mañana puedan incorporarse nuevos operadores aéreos dispuestos a competir por los varios millones de pasajeros que durante el año nos movemos entre las Islas, un mercado que está lejos de ser residual y sí un magnifico negocio por el que competir… si se dan las condiciones. 

El problema es que existen unas obligaciones de servicio público que establecen el número de frecuencias y vuelos a las que están las compañías obligadas, fijando al tiempo un rango de precios mínimos y máximos, sobre el que opera la subvención que recibimos los pasajeros, no las compañías, por volar entre islas. Todo regulado, ojo. Con un incentivo tan poderoso, primero, las compañías que no están implantadas en las Islas observan empresarialmente que Binter tiene una fuerza no desdeñable, con un conocimiento del mercado que vale su peso en oro, como ha demostrado superando todos los obstáculos en forma de competencia que le han ido colocando en los últimos 20 años, incluso cuando venían apadrinados por el mismísimo Rivero. Segundo, si existe un rango de precio máximo y mínimo, y una subvención que supone la mitad del precio del billete, lo normal es que el operador se aproxime al precio máximo más que el precio mínimo pues carecen de incentivos para ello. Como siempre, la burocracia puede crear problemas no tan alejados de los que pretendía resolver. 

Si el Gobierno quiere acabar con los monopolios lo tiene a su alcance: que hagan desaparecer las subvenciones, las obligaciones de servicio público y permita que el mercado sea quien decida cuántas compañías pueden operar entre islas. Y llegado ese momento, podremos saber incluso a qué destinos se puede viajar, para evitar ridículos como el del Cabildo de Tenerife cuando arremetió contra Binter por no colocar vuelos directos entre la Isla y algunos destinos africanos, alegando la compañía que no existía mercado para ello. La respuesta institucional fue promover la aparición de nuevos operadores que ahora llevan sus vuelos vacíos a Marruecos (en noviembre de 2013, la ocupación es del 29% y ha dejado ya de operar de forma directa entre Tenerife y Casablanca, dándole la razón a Binter). Todo un éxito de planificación burocrática que no desalentará a estos manirrotos en futuras campañas de acoso y derribo a las empresas privadas que no son de su agrado.

26 de noviembre de 2013

Luis I. Gómez

Luis I. Gómez no había sido nunca entrevistado en La Gaveta. Solo eso ya hacía interesante la entrevista pero es que encima presenta un trabajo científico de primer nivel que hace que uno se sienta orgulloso de compartir tantas cosas con él.




Así que recomendamos el audio del programa donde explica la naturaleza del proyecto y solo resta volver a felicitar al amigo por sus éxitos.

25 de noviembre de 2013

Ir para nada

(Comentario en la Gaveta, 25-11-2013)

Harto de hacer el ridículo en Canarias, Paulino Rivero se ha ido a Madrid para repetir, punto por punto, todas las cosas que publica semanalmente en su muy aclamado blog. Uno se pregunta si esa gente que acude a estos desayunos en la capital del reino no tienen mejor cosa que hacer que atender a las simplonerías del presidente de Canarias. Claro que entre la claqué que le acompaña, empresarios con intereses en las Islas que entendieron hace tiempo qué significa exactamente acompañar al poder político y aspirantes a entrar en la lotería del 2015, quizás el éxito de público sea algo menor del que presumen con tanto entusiasmo. Quizás habría resultado mejor y más barato invitar a desayunar a los mismos asistentes en Canarias y evitarse el viaje. 

Las mismas majaderías de un presidente agotado y agotador, sin capacidad para reaccionar y añadir algo de enjundia al debate político nacional aunque quizá esto está muy por encima de lo que de él se puede esperar. Así que ha vuelto a decir que hay que reformar la Constitución, ir hacia un Estado Federal pero asimétrico, esto es, que no todos somos iguales y nosotros debemos tener un trato diferenciado. En lenguaje presidencial, somos unos pobres desgraciados que precisamos de muletas permanentes vía recursos públicos para que ellos puedan, desde el gobierno, seguir premiando y castigando a sectores enteros o empresarios particulares. Quizás habría sido un buen sitio en el que reclamar la importancia de nuestro REF, con el que conseguir estatus propio y territorio diferenciado por su clima de libertad comercial, impuestos bajos y facilidad para hacer negocios. Puestos a ser únicos, eso sí que sería una apuesta importante pero, seamos sinceros, para eso se necesita un talento y osadía del que carece este gobierno. 

Así que tiró esta mañana en ese hotel de postín de viejas leyendas o no tan viejas. Que niegue el petróleo no es nuevo; que lo haga desde una defensa de un turismo potente que hay que apuntalar o activar el sector de la construcción si se quiere absorber en los próximos cinco años la mano de obra de más, tampoco es excesivamente novedoso aunque depende de la generosidad de cada oyente de la Gaveta. Al principio de sus impagable, sobre todo impagable, gestión, Rivero dijo que Canarias necesitaba más talento y menos cemento, lógica que no  ha aplicado a su gobierno. Ni a él mismo, capaz como ha sido de denunciar hoy que las prospecciones petrolíferas son una prueba de maltrato colonial, pues le vale que algunas instituciones que ellos mismos gobiernan muestren su desacuerdo para que el Gobierno de Madrid tenga la obligación de cejar en su empeño, en pos de un trato digno. Resulta asunto menor que las competencias estén precisamente allí y no en manos de mequetrefes con ínfulas de líderes mundiales. Rivero también ha recordado que el petróleo es una actividad coyuntural que empieza y termina con un enriquecimiento de unos pocos, sin dejar de denunciar lo que considera una amenaza del presidente de REPSOL. Brufau ha dicho que se llevaría el proyecto de la empresa a Marruecos si aquí no le dejan efectuarlo, lo que deja al presidente canario en la incómoda posición de la gata de Flora: Cuando se la meten chilla y cuando se la sacan llora, con perdón. 

Como se ve las mismas tonterías sobre las que escribía ayer en su blog, señalando un futuro idílico donde las energías son renovables aventurando que las energías fósiles están condenadas a desaparecer a la vuelta de la esquina. Lo que, es obvio, no ocurrirá en esos plazos inmediatos porque vemos a diario el descubrimiento de yacimientos, una mejor forma de extraerlo con menores riesgos, precios y a profundidades cada día superiores. O el shale gas que a algunos países le ha permitido rebajar su dependencia del carbón y aumentar la producción de una energía mucho menos contaminante. Mientras, en España se destina más dinero a subvencionar energías limpias que a la educación superior, mostrando el lado más caro y claro de lo que se pretende. Más dinero es más poder; esto solo se traduce en más política. Y ese y no otro es el sentido de toda la matraquilla que estamos viviendo. Por un lado, petróleo, donde el gobierno de Rivero no  puede meter la cuchara y apenas tiene que ser escuchado. Por el otro, uno donde puede fijar capacidades, ubicaciones, primas… ¿Capisci?

Sin embargo, no le ha faltado valentía para denunciar que el PP patrocina a un periódico independentista en indubitable referencia al diario El Día. ¿Qué datos aporta de que eso  sea así? Como casi siempre, ninguno. Posiblemente porque carezca de ellos pero sobre todo, porque si los tuviese quizás no podría enseñarlos, pues parece evidente a estas alturas que el Gobierno de Rivero ha usado todos los medios a su alcance para tratar de hacer quebrar a ese periódico centenario, con el que se podrá estar de acuerdo o no, pero nada puede justificar que toda una maquinaria coactiva infinita trabaje con el fin último de hacerlo cerrar. Todo un recital de Rivero esta mañana que está siendo ya jaleado en sus altavoces de cabecera. 


Por cierto, el telonero estuvo sensacional. Admitamos que su hipótesis de susto o muerte como elemento de juicio de la clase política no deja mucho margen para elegir. Casi nos saldría mejor optar por muerte

19 de noviembre de 2013

Mal presidente en pésimo momento

Comentario en La gaveta del día 19 de noviembre de 2013

Solemos repetir en este programa que Paulino Rivero es un pésimo presidente de Gobierno en un momento especialmente malo de la economía de las Islas. En cualquier otro momento, empero, quizás sus errores podrían ser resarcidos sin un daño excesivo pero da la sensación que su capacidad destructiva está muy por encima a la de cualquier drone equipado con una cabeza nuclear. Uno de esos aviones no tripulados con los que el premio Nobel de la Paz, el Sr. Obama aniquila enemigos sin arriesgar la vida de sus soldados, seleccionando objetivos a los que masacrar en un ejercicio de amor por la paz enormemente paradójico. Algo parecido a lo que hace Rivero, pues todas las decisiones que ahora toma, tienen un coste desorbitado que no pagará él o su familia, sino nosotros y las nuestras. Por eso se mueve con absoluta impunidad, sabedor de que si acierta (improbable), podrá aspirar a la reelección y si se equivoca, podrá disfrutar del mucho dinero ganado con la política en su chalet de El Sauzal. Nada que no hubiese conseguido con su profesión original, la de maestro de escuela. Tiene solo un problema: como la política tiene una lógica que en nada se parece a la de la gente normal, las principales zancadillas para que no pueda repetir se las ponen en su propio partido, otros insensatos que no pagarán precio alguno por esta sucesión de temeridades. 

Sería reiterativo señalar como el punto de mayor locura paulina su obsesiva negación a los sondeos petrolíferos, una batalla idiota por el objeto de la misma y por su imposibilidad. Si no ocurre nada extraño, en un año las catas se habrán efectuado y sabremos con todo detalle la cantidad y la calidad de petróleo. Sería una lástima que para todos estos indigentes intelectuales, fuese un alivio que no se encontrase nada. Algunos creen que parte de la oposición paulina se basa en un conflicto de competencias, que no quiere que sea el estado quién tome una  decisión de esa naturaleza, con perdón. Si algo caracteriza al nacionalismo garbancero que aquí padecemos es su capacidad de meter las narices y la mano en cualquier asunto que valga la pena. Otra explicación plausible es que, en buena lid, considera que el petróleo no tiene ninguna ventaja y solo inconvenientes, que solo él y sus palmeros de cabeceras son capaces de observarlo. Esto le llevaría a la situación en la que nos encontramos, empeñado en paralizar los sondeos porque una vez se sepa de la existencia del otrora conocido -y no por casualidad- como Oro Negro, poco podría hacer para convencer a los canarios no funcionarios ni militantes de su partido, de su no extracción. Y hay una tercera explicación más pinturera, emparentada con ese discurso excesivo, tramposo y manoseado del desapego. Quizás le han convencido de que si unos mueven el árbol otros recogerán las nueces, por lo que en un futuro siendo las islas un país independiente, un petróleo abundante podría sufragar la aventura. Como se ve, un sinsentido donde el interés de los canarios en paro, en exclusión social o en riesgo de tal, es obviado de manera pornográfica. 

Pero esa irresponsabilidad se observa en otros capítulos, igualmente peligrosos. Ayer supimos que Canarias es la tercera región de España donde más crece el empleo público en el último año. En su conjunto, este país ha descendido en igual periodo de tiempo un 4,3% sus empleados públicos. Se entiende así que la decisión de cara al próximo presupuesto sea la aumentar el gasto, no rebajarlo, subir la deuda y no bajarnos los impuestos. Esa creación de empleo público tienen el cinismo de llamarla políticas sociales, algo solo al alcance de estas maravillosas testas que nos llevan directamente al despeñadero. 

Esta idea de crear empleo con dinero público es una tontería de manual, porque ni son necesarios ni se crean para mejorar una sola faceta de los servicios públicos. Son empleos de recompensa, gente a la que poder pedir luego la devolución del favor vía voto. Quien sostenga que son trabajadores que consumirán y esto favorecerá la economía, ruego se plantee los fundamentos de ese argumento, que se pregunte si es posible crear riqueza de una destrucción previa. Esa bobería keynesiana pasa por alto que ahora deben endeudarse para abonar los salarios, lo que se convertirán en futuros impuestos. No hay desarrollo manteniendo a un número determinados de trabajadores cavando y cerrando la misma zanja, para pagarles una nómina que necesita de altos impuestos para ser pagada. Con el añadido que estas decisiones inciden en un problema al que no se le quiere poner coto. El tamaño de la administración, con unos costes inaceptables y generador de una burocracia capaz de capar la ilusión de cualquier aventurero empresarial o espantar al inversor más temerario.

Apenas la mitad del personal público es funcionario de carrera. El resto ha sido designado por los muchos vericuetos que todos estos parásitos han ido horadando en la reglamentación. Empleados sin más preparación que la lealtad perruna al que manda y de los que nada podemos esperar. Trabajadores que, al contrario de lo que ocurre en los países civilizados, gozan de unos salarios que casi duplican los que perciben sus pares en la empresa privada, aunque cabría conceder que esto ocurre por la enorme distorsión que generan altos cargos, de confianza y demás sanguijuelas enchufadas e integrantes de una casta que nos arruina a una velocidad de vértigo. 


Por eso y por otras cosas, Rivero es un pésimo presidente en el peor momento de nuestra historia. 

17 de noviembre de 2013

Sobre huelgas y basuras

Comentario en La Gaveta, 13 de Noviembre de 2013

Las 9 de la mañana y el profesor que enseña inglés a un grupo de alumnos entra en clase con evidente cara de disgusto. Considera que es un buen sitio por donde comenzar ese día y narra la causa de su desdicha. ‘Esta mañana se me ha olvidado sacar la basura y ahora no podré hacerlo hasta la semana que viene, siete días con la basura en casa. Mi mujer se ha enfadado mucho’. Todo ello en perfecto inglés, claro, que es no plan de ponerse a traducir a esta hora de la tarde. El asunto es tan real como lo es el hecho de que no fue en España, sino en Boston. Uno descubre cosas interesantísimas cuando viaja, razón por la que nuestros parásitos no paran la pata. Otra cosa es la aplicación de ese conocimiento nuevo. Sí, la basura en la muy civilizada capital de Massachusetts, se recoge una vez a la semana y dependiendo del barrio donde se viva, esto solo pasaba el martes o miércoles. Obviamente a nadie se le ocurre sacarla a destiempo porque no solo se expone a una multa considerable, sino al rechazo del resto de vecinos. !Qué cosas! Es lo que tiene la educación. Podría pensarse que es una excepción, que a fin de cuentas eso no es posible en otros lugares del planeta. Sin embargo esto no es cierto; se compadece mal con la realidad pues observamos, sorprendentemente, que en la mayoría de países avanzados los servicios de recogidas de basuras no tienen una frecuencia periódica tan extrema como la nuestra. En Austria, Luxemburgo, Suecia, Finlandia, Bélgica y zonas de Alemania, la recogida es quincenal. En Italia, Países Bajos, Reino Unido o Irlanda, una vez a la semana. En Portugal, Grecia y España, diario. Podría hacerse una relación causal entre recogida de basura y quiebra de los países pero no se merecen ustedes que insulte así su inteligencia por más que los países más afectados por la crisis tengan establecido una recogida diaria de residuos. Pero ese mismo respeto intelectual merecemos todos los que estamos escuchando a diario que la solución a los problemas generados por la huelga de la limpieza en Madrid es la gestión directa por parte de los Ayuntamientos. Memeces propias de un país donde siempre se busca la solución en la causa del mal. Pase lo que pase, siempre habrá un político y periodista mirando a ver qué hace el gobierno para resolver el problema y generar una nueva polémica con la que entretener a sus seguidores. El asunto de fondo resulta más interesante. En una España de difícil convivencia ciudadana, es más sencillo hacer esto que establecer un solo día de recogida y que la gente lo cumpla. No hay más que ver como existen horarios para sacar las basuras a la calle que son sistemáticamente incumplidos por ciudadanos que votan y que no se enfrentan a sanción alguna, por cobardía política en el caso de una acción legal o porque en este país pretender una sanción moral de alguien sirve solo para ser inmediatamente calificado de facha. Pero nadie explica porqué debemos pagar un precio elevado por las basuras, subcontratar empresas a las que premiar con impresionantes contratas que implican un nivel de empleados elevados para satisfacer un servicio que podría ser prestado de forma más barata, eficiente y que genere menos problemas. Ese es el fondo del asunto y no si la gestión la debe hacer la administración directamente -con los reconocidos éxitos que pueden mostrar en favor del argumento-. País sin mesura, que peca por exceso siempre, da lo mismo que sea con aeropuertos, trenes, aves, auditorios o basuras; nunca nos quedamos cortos aunque la deuda que vayamos acumulando sea sencillamente impagable. Por exceso y por interés bastardo, las empresas concesionarios son las más grandes, aquellas que financian a su vez a los partidos políticos y a las que recurren los alcaldes para que les coloquen a conmilitones, financien fiestas locales y encarguen trabajitos de prensa a algún asesor que ahora no se le puede colocar en otro sitio. Nauseabundo, más sabiendo que los fondos con los que pagar esos excesos salen también, bueno fuera, de nuestros estragados bolsillos.

Luego está el otro asunto relevante; la capacidad coactiva de ciertos sindicatos para paralizar un país, con compartimientos temerarios como el de esparcir ellos mismos las basuras por toda la ciudad sin que esto tenga repercusión alguna. O frenar el sector turístico como pretenden hacer en Canarias con una huelga que se anuncia para plena campaña de Navidad, por una negociación laboral que restará una categoría profesional con la que se muestran en desacuerdo los sindicatos. Lo extraño es que todavía no pongamos el cartel de cerrado a España, porque aun siendo cierto que tendríamos más razones para hacerlo por motivos económicos, la quiebra moral es todavía peor y más grave. De las crisis económicas se sale, no por los gobiernos sino pese a ellos; de la otra no y cada día que pasa es una nueva oportunidad perdida para comenzar a cambiar

15 de noviembre de 2013

Locura sin (aparente) vuelta atrás


Comentario en la Gaveta, 15 de noviembre de 2013

Son casi las diez de la noche del jueves, en el día en que Brufau, presidente de Repsol está por Canarias y afirma, con total lucidez que lo que ocurre en Canarias con el petróleo no pasa en ningún otro lugar del mundo. Suena un mensaje en el móvil enviado por un dirigente de Coalición Canaria. Dice ‘Algunos otros lugares donde tampoco quieren prospecciones petrolíferas: Ecuador (zona Yasuni)-, Kenia (zona norte), Brasil (Valle del Javar), Bolivia (Parque Nacional Aguaragüe)'. El mensaje muestra, sin duda, que los nacionalistas han encajado el golpe y que rápidamente han tocado la corneta para que, vía argumentario, salgan en tropel en defensa de esa idiotez que llevan manteniendo hace tiempo. Pero no solo son los nervios; también muestra una miseria moral e intelectual de la que debemos tomar nota. Alguien debería reparar en los países que pretenden poner como ejemplo para defender su contumaz posición. En Ecuador y Bolivia gobiernan Rafael Correa y Evo Morales, respectivamente, dos tipos pertenecientes a la misma cuadra equina de Chávez y Maduro. Kenia tiene un ingreso per cápita de apenas 1.500 dólares y la corrupción campa a sus anchas. Todo muy alentador e indicador de donde quiere colocarnos Rivero y sus compinches. El caso de Brasil es también curioso porque ignoro si es cierto el argumento pero lo que sí es conocido es el acuerdo reciente para nuevas exploraciones en el Presal y  para lo que que han formalizado un acuerdo con la empresa Petrobas (40%), Shell (20%), Total (20%) y Petrochina ( 20%). En ese escenario, no solo son unos mentirosos sencillamente inaguantables, también unos analfabetos que creen viven en la época en que estas cosas no eran tan fácilmente verificables. Si todo lo anterior no fuese ya suficientemente inquietante, Rivero hizo manifestaciones en la tarde de ayer en las que llega a decir que Brufau 'con sus declaraciones y su presencia en el Archipiélago ha ofendido a Canarias y a los canarios gravamente y quiere tomarnos el pelo en nuestra propia tierra, aunque no va a conseguirlo'. Este mal educado que tenemos por presidente desbarra, por varias razones y no es la menor el que, siendo consejero -también- de turismo, afirme que alguien ofende por venir a las islas. Lo que nos lleva a pensar que solo son bienvenidos aquellos que estén dispuestos a rendir pleitesía a este incapaz, como si todas las islas estuviesen llenas de barraganes o floras marrero que hacen la ola por donde quiera que pase el ilustre vecino de El Sauzal. Es algo inaceptable en cualquier caso, mucho más en alguien que ostenta la presidencia regional, aunque sea fruto de uno de esos pactos de güisky y leche de los que están llenos la política de las Islas. Tampoco es menor esa pobre defensa argumental del comportamiento colonial de Repsol, a la que acusa de esquilmar recursos. Inaguantable, más sabiendo que el modelo empresarial de éste hombre es el de su amigo Miguel Concepción, a lo que se ve, con mucha más conciencia con su entorno y al que debemos más progreso que a cualquier empresa que venga de fuera. No obstante, ayer subrayaba Rivero, el insigne, que los canarios no queremos hipotecar nuestro futuro a cambio de los beneficios empresariales de una multinacional. Llegados a este punto, no se sabe bien si el presidente es más un problema por las ideas que tiene -parece contradecir una opinión generalizada en torno a su intrínseca incapacidad para tener una sola idea- o por esta descortesía para con empresas que quieren invertir en Canarias, por más que no necesiten de la autorización de esta panda de salteadores de caminos que tenemos en el Gobierno. Descortesía de la que pueden tomar nota otras multinacionales que quizás podrían fijar su atención en las Islas si considerasen que van a ser bien tratadas o al menos, no hostigadas como sistemáticamente hace este perdedor que sufrimos en el Gobierno desde hace la friolera de seis años. 


En su comunicado de ayer, también señala que el Gobierno de Canarias, el Parlamento, los Cabildos de Lanzarote y Fuerteventura, los ayuntamientos de esas dos islas y la sociedad canaria estamos en contra de esta multinacional. Hay un problema grave de representación, y se hace necesario aclarar que esa pretendida unidad de pensamiento no es tal, que las pruebas para esa afirmación son similares a las que tendríamos en este programa si estableciésemos que toda la sociedad canaria considera a Rivero un zote y un incompetente. No se puede verificar y si uno escucha a Flora Marrero o la diputada de la tarea de su hijo en horario de parlamento, creerá que está errada. Así que, para evitar futuras afirmaciones similares, ruego al Sr. Rivero me excluya de su totalitaria afirmación, harto como andamos de que confunda la parte con el todo, que su idea crea que es la idea de los canarios en su conjunto. No, no me representa y no le autorizo a  hablar en mi nombre. Bastante hago pagando el sueldo a semejante panda de memos. Y por cierto, tardando está en pedir disculpas al Sr. Brufau. Si no lo hace, otros tendremos que hacerlas llegar para mantener intacta la idea de que los canarios seguimos siendo afables y acogedores con el visitante.