29 de mayo de 2012
Objetivo: nuestra ruina
16 de mayo de 2012
Cobrar por respirar
1 de mayo de 2012
Paraísos fiscales
18 de abril de 2012
Competencias para incompetentes
4 de abril de 2012
Torpes, viajeros y arrogantes
1 de abril de 2012
Lo que no se ve. IMPERTINENCIAS LIBERALES ABC 06/03/2012
Pocos debates resultan más decepcionantes en sus planteamientos como el que pretenden mantener algunos en torno a la posible extracción de petróleo en aguas cercanas al Archipiélago. Es cierto que son notables las voces que se oponen pero no lo es menos que son aquellos que normalmente tienen asegurados sus puestos de trabajo en las organizaciones que viven a costa de nuestros impuestos, bien sean partidos políticos, sindicalistas o integrantes de OMG (Organizaciones Muy Gubernamentales, a juzgar por las muchas subvenciones que reciben).
Sería pertinente discutir sobre ideas y estrategias pero no parece que estén especialmente predispuestos a ello, quizás porque resulta demasiado evidente la endeblez argumental. No parece pertinente renunciar a extraer lo que siempre se conoció como Oro negro porque ahora queramos convertirnos en el paradigma de las energías renovables. Muy alcalde habría que ser para creer que podemos prescindir de todo tipo de energía de procedencia fósil y reemplazarla por renovables sin resentir nuestro modo de vida.
Más creíbles resultan aquellos que, no siendo entusiastas de las procedentes del petróleo, apuestan por su extracción cuidadosa para intentar tener un mix energético más sostenible que el actual, lo que no es complicado teniendo en cuenta que en la actualidad apenas las energías limpias suponen el 3% del total que consumimos. Al menos eso he querido entender de las afirmaciones del catedrático Roque Calero.
Luego están los políticos, enfrentados a cualquier cosa que no sea su eterna pelea por meter la cuchara en asuntos esenciales. Poco aporta al debate afirmaciones del tipo «Canarias no obtendrá nada a cambio» cuando en realidad lo que se pretende decir es que el Gobierno de Canarias no podrá recaudar dinero del petróleo para malgastar en las mil y una ocurrencias de este y pasados gabinetes.
Las aportaciones de un desarrollo petrolífero en nuestro entorno no pueden ser medidas exclusivamente por ese parámetro, tampoco de si al final dispondremos de gasolinas más baratas (esto es relativamente sencillo, aunque no depende de su extracción sino ¡de los altos impuestos que pagamos al Gobierno de Canarias por el combustible!). Son otros valores, como la transferencia de tecnología de última generación y de conocimiento por parte de profesionales que podrán hacer escuela en materias que nos son desconocidas hoy.
También sería posible el retorno de canarios que trabajan en las muchas plataformas que hay en todo el mundo, otorgar nuevas alternativas profesionales para estudiantes que vegetan por facultades como la de Geografía, abocados hasta hoy a emigrar u opositar y un largo etcétera de resultados a priori no tan evidentes. Porque esa es la esencia de la política, hacernos creer que solo lo que vemos es lo que existe, que los riesgos son ciertos y que los beneficios están por determinar, lo que sugiere su inmediata participación aunque siempre invocando nuestro bien, incorregibles menores de edad. Ya lo advertía Milton Friedman, normalmente la solución de los gobiernos es, al menos, tan mala como el problema que pretendían arreglar.
29 de marzo de 2012
Optofobia (20-03-2012)
UNO pretende ser siempre muy considerado con la gente que enferma porque de esos trastornos no está a salvo nadie. Otra cosa bien distinta es cuando ese alguien que se daña lo es como consecuencia de una vida desordenada y sin apenas cuidado. Aunque lo lamentemos, siempre en nuestro fuero interno entendemos que no puso todo lo que estaba al alcance de su mano para evitarlo. La optofobia se define como un persistente, anormal e injustificado miedo a abrir los propios ojos. Debe recalcarse que el miedo ha de ser irracional para que se cumpla el presupuesto del mal. Algo de esto, a modo de epidemia, debe estar sufriendo Canarias en fechas como las actuales. No es que resulte antinatural y económicamente suicida oponerse a la extracción del petróleo, sino que muy persuadido se debe estar para argumentar en la forma que se ha hecho. Si uno sigue Twitter, la red social que se convirtió en el primer campo de batalla tras conocerse la decisión del Gobierno sobre las prospecciones petrolíferas, observa de inmediato cómo se confundían por igual los mensajes de políticos iletrados pero muy comparseros con los de jóvenes sin apenas gracia que se dedicaban a reproducir mensajes reiterados entre amenazas y desazón. ¡Poco más! Cabe decir en su descargo —de los jóvenes, no de esos políticos expertos en la supervivencia partidaria— que desde 1993 la educación en Canarias ha estado en manos de Coalición Canaria, desde aquellos tiempos en que se apoderó de todo el entramado educativo un tal José Mendoza, acompañado de un no menos nocivo Marino Alduán. Casi veinte años transcurridos y los resultados son tan desastrosos que tardaremos tiempo en recuperarnos, si es que en algún momento deciden hacer caso al informe PISA.
Si los jóvenes tienen coartada, no pueden tenerla nuestros dirigentes. No solo por ser responsables de ese estropicio, sino porque su oposición al petróleo ha estado más fundamentada en esa eterna y estomagante pelea de egos entre Rivero y Soria que en la argumentación fundada sobre un bien que es escaso y apreciado en todo el mundo. No solo nos caracterizamos por abrir debates inanes sobre cosas que en otros lugares se darían por sentadas, sino que nos especializamos en estudiar cómo convertir en problemas lo que son soluciones universales. Rivero ha apostado por hacer el mayor de los ridículos por la muy infantil idea de no ser él quien pueda otorgar la licencia, mientras que algunos nos empezamos a plantear si para este tipo de cosas es necesario mantener un costoso estado de las Autonomías empeñadas en poner palos en las ruedas del crecimiento nacional. Ridículo reiterado tras manifestar su deseo de crear, ex profeso, un impuesto disuasorio a Repsol de suerte que su cuantía desaconsejara extraer el «maldito oro negro». Y ahora, repita conmigo, ¿de verdad que tenemos que pagar una clase política de este nivel?
Original en: http://www.abc.es/20120320/local-canarias/abci-salazar200312-201203200307.html